Locura es una gran palabra para definir a Washington Sebastián Abreu Gallo. De eso va su apodo, uno que se ganó a pulso como jugador y que hoy mantiene como DT. Lo saben Cruz Azul y América.
Era un futbolista distinto. Muchos goleadores lo son. Se necesita cierta dosis de “me salgo de lo establecido” para triunfar en el área rival, para disfrutar y hacer disfrutar.
El uruguayo la excedió. Sólo así se explica que jugara en 32 clubes y que tuviera una carrera de 27 años. Para nada es habitual que un deportista profesional viva algo así. El Loco en su máxima expresión.
El paso de Sebastián Abreu por Cruz Azul
Sebastián Abreu llegó a Cruz Azul en el Verano 2002. El club todavía lloraba el efímero paso de José Cardozo y el préstamo de Juan Francisco Palencia al Espanyol de Barcelona. No encontraba relevos.
El Loco llegó con la promesa de formar un ataque temible junto a Miguel Zepeda, Ángel Matute Morales y Julio César Pinheiro, más los canteranos Marinho Ledesma y Juan Carlos Cacho.
Los dirigía José Luis Trejo, el Kaiser responsable de llevar al equipo a la Final de la Copa Libertadores 2001.
Habían pasado cuatro años del último título de Liga MX y con ellos la afición soñaba con lograrlo.
Abreu cumplió. Marcó 19 goles en 18 partidos. Monterrey, Toluca (por partida doble), Puebla, León, La Piedad, Atlas, Tigres, Pachuca, América, Morelia (dos), Santos, Tecos (dos) y Celaya lo sufrieron.
Campeón anotador del Verano 2002 y además rompió el récord de más tantos en un torneo regular que era de Jared Borgetti (17 en el Invierno 2000).
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Pero el paso irregular de La Máquina en nada ayudó a conseguir el objetivo. Quedó fuera en Repechaje, donde el Morelia se impuso 3-2 en la Ida y 1-2 en la Vuelta. Abreu hizo dos tantos insuficientes.
El regreso de Palencia para el Apertura 2002 y el fichaje de Mariano Messera en vez del frágil Matute devolvió la ilusión a la afición cementera.
La ilusión se esfumó pronto. Sebastián sólo marcó siete goles y el equipo quedó fuera en Cuartos de Final contra Pumas, donde él festejó una vez.
Acabó la Era Trejo y comenzó la de Mario Carrillo, quien llegaba señalado por su paso en el América unos meses atrás.
No funcionó. Cruz Azul estuvo nueve partidos sin ganar en Liga MX y además fue goleado 6-1 por el Fénix de Uruguay en la Copa Libertadores. El desastre era enorme.
El Loco llevaba ocho festejos cuando la dirigencia perdió por completo la cabeza.
Todos fuera. Carrillo, despedido. El resto del primer equipo con contrato rescindido. Nunca había pasado -ni ha vuelto a suceder- en el futbol mexicano.
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Quien quisiera seguir en el club tenía que firmar un nuevo vínculo con condiciones totalmente diferentes.
De inicio hubo un “no” por parte de los jugadores, pero al final eso sólo fue respetado por los extranjeros, Abreu, Daniel Baldi, Julio César Pinheiro, Pablo Galdames y el mexicano Sergio Almaguer.
Los demás nacionales encabezados por Flavio Davino, Miguel Zepeda, Juan Francisco Palencia y Óscar Conejo Pérez rompieron lo acordado y aceptaron las nuevas condiciones. Traición.
Ahí terminó la etapa del Loco con Cruz Azul. En total, 46 goles en 52 partidos.
El paso de Sebastián Abreu con el América
Como historia de Hollywood, Abreu estuvo tres meses sin jugar y sin contrato con los cementeros, se fue al odiado rival: el América.
Ahí lo esperaba Cuauhtémoc Blanco. Días después fue anunciado otro Blanco, pero uruguayo y de nombre Sergio.
Dirigidos por Leo Beenhakker amenazaban con comerse el Apertura 2003 de un bocado y reventar a La Máquina. Nada más alejado de la realidad.
El tridente sólo fue un sueño guajiro que pronto chocó con la realidad. No pasó nada ni con ellos ni con unas alicaídas Águilas.
Sebastián apenas hizo tres goles en 16 encuentros, por mucho, su peor cifra en el futbol mexicano.
Los azulcremas acabaron en el noveno lugar de la tabla general, pero en cuarto de su grupo. No hubo Liguilla ni nada para el equipo.
Se terminó el torneo y la etapa de Abreu con el club, también.
