La espectacular remontada en el Clásico Regio no fue suficiente para revivir el momento de Tigres en el torneo y eso se mostró en un gris y triste rendimiento ante Pachuca, el normal con Guido Pizarro.
Tigres demostró la garra y corazón que le caracterizaron los últimos años en el juego de la jornada anterior ante Monterrey, sorprendiendo a propios y extraños al no ser algo recurrente en la gestión de Pizarro, pero parece que todo fue un caso aislado de los regios.
En su visita a Pachuca, se esperaba que los felinos demostraran un poco de buen fútbol, pero entre el mezquino estilo de juego, que recuerda las peores épocas de Ricardo Ferretti, antes de que llegaran los éxitos al club.
No Lainez, no party
Diego Lainez se perdió el partido ante Pachuca por suspensión después de ser expulsado en el partido ante Monterrey, donde después de cometer penal a Nelson Deossa se fue por acumular su segunda amarilla.
Desafortunadamente para Tigres, eso se notó de manera importante, ya que la falta del carrilero mexicano, que se ha adaptado de gran manera a esta nueva ubicación en la cancha, ha sido parte esencial de la generación de goles del equipo.
El partido evidenció la poca preparación y experiencia que tiene aún Guido Pizarro como entrenador, reflejando que deberán tener mucha paciencia los aficionados antes de esperar que un plantel plagado de talento como el de ellos pueda demostrar la calidad real que tienen.
Este resultado de todos modos no fue mal negocio para el equipo regio, ya que Tigres se mantiene dentro de las primeras posiciones, casi asegurando la participación directa en la liguilla, meintras Pachuca aún está en el borde de irse al Paly-in.
