Existen ocasiones que no es bueno hablar de más previo a un partido y Ricardo Antonio La Volpe lo vivió en carne propia nada menos que en un clásico entre Monterrey y Tigres.
En el Apertura 2008, el Clásico Regio entre Monterrey y Tigres levantó muchas expectativas ya que no sólo tenían la rivalidad de los equipos, sino también la rivalidad de las dos corrientes de entrenadores más importantes de México con sus fundadores en los banquillos: Ricardo La Volpe y Manuel Lapuente.
La Volpe, encargado de dirigir al equipo de la Pandilla, había pasado ya algunas temporadas construyendo un equipo extraordinario liderado por Humberto Suazo, mientras que Manuel Lapuente tenía en Tigres a la gran figura de Lucas Lobos para comandar al equipo.
¿Cuál fue el gran pecado de LaVolpe rumbo al clásico?
Días antes del encuentro, La Volpe lanzó una muy polémica declaración en contra del entrenador de los felinos después de que Lapuente lo criticara por su falta de ganar campeonatos, algo que sin duda dolió en el ego del entrenador argentino.
“Si yo tengo que ir a ver a un equipo como aficionado, que sale a proponer, que sale a jugar, yo voy a ver eso. Mi idea, mi filosofía, mi forma de ver el futbol, me gusta ir a ver ese equipo, pero si tenía que ir a ver a Tigres, me voy a Laredo (Estados Unidos) de compras“, dijo La Volpe sobre su rival.
La frase, cargada de desprecio hacia el fútbol de Tigres y su entrenador, desató polémica y encendió los ánimos de una afición felina que no olvidaría el desdén, por lo que el partido, disputado en el Estadio Tecnológico, tenía todos los ingredientes de un apasionado clásico antes de comenzar en la cancha.
El juego comenzó con un Monterrey dominante, fiel al estilo ofensivo que La Volpe pregonaba, controlando el balón y generaron peligro, mientras Tigres, con un planteamiento más conservador, parecía resistir.
Sin embargo, al minuto 74, Carlos Ochoa rompió el empate con un gol que desató la euforia en las gradas albiazules y parecía dar razón a las palabras de La Volpe, pero el fútbol tiene formas crueles de responder a la arrogancia y apenas venía lo peor para Monterrey.
Al 78, José Rivas igualó el marcador y tres minutos después, al 81, Lucas Lobos convirtió un penal para remontar el marcador. La debacle continuó al 85, cuando el mismo Lobos cobró un tiro libre con maestría, dejando sin oportunidad al portero Jonathan Orozco. El Tec quedó en silenció absoluto.
El golpe final llegó en el tiempo de compensación al 93, cuando Francisco Acuña selló un humillante 4-1 con un contragolpe letal. En apenas 15 minutos, Tigres y Manuel Lapuente dieron una lección de efectividad y carácter, transformando la arrogancia previa de La Volpe en una pesadilla.
Las palabras del argentino fueron gasolina pura para Tigres. Mientras La Volpe declaraba que prefería ir de compras a Laredo que ver a los felinos, Tigres se motivó para demostrarle lo que eran capaces de hacerle a sus Rayados en primera fila.
