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Opinión

Opinión: Vicente Sánchez hizo lo que cualquiera tendría que hacer en su situación: irse si ya no está motivado

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Parece que la honestidad y la falta de sumisión se ven muy mal en México y en su futbol. Subyugarse ante la opinión pública es una ley que tiene como pena el linchamiento público. Vicente Sánchez no hizo absolutamente nada malo cuando decidió que su ciclo en el Toluca había terminado porque ya no sentía el mismo dolor al perder una final.

Ningún aficionado tendría que tratarlo mal -y menos los representantes de los medios de comunicación que escribimos notas al respecto- por confesar algo que es tan natural como -para las mismas personas que leemos y/o escribimos- cambiar de trabajo cuando no hay suficiente motivación.

Dejar de sentir dolor después de perder una final es lo más natural del mundo. La derrota -por más que fastidie aceptarlo- es mucho más común que la victoria. A nadie le gusta perder, y Vicente ni siquiera insinuó que fuera su caso, pero si ya no había frustración en el incumplimiento de un objetivo, el paso -incluso deseable- era dar un paso al costado.

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Vicente Sánchez estuvo más tiempo en el Toluca de lo que quería

Revisando las declaraciones de Vicente Sánchez a Ricardo Peláez hay un dato que salta a la vista y que era desconocido. Él entendió que su ciclo en el Toluca había terminado después de la final del Apertura 2006 contra Chivas y se fue hasta enero del 2008.

Cualquier trabajador en su situación -Fernando Gago, por ejemplo- simplemente habría notificado su deseo de irse e iniciado una salida negociada (o no) en ese instante. Vicente tenía las de ganar porque además era seleccionado uruguayo. Ya había clubes que lo conocían y a quienes podía ofrecerse para un traspaso.

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Sin embargo, eligió esperar y permitir que su adiós de los Diablos Rojos se diera de la forma más pacífica posible. La historia dice que se fue como un grande, como un ídolo, pero no estoy seguro de que si lo hacía cuando ya no tenía gran motivación para quedarse la situación cambiaba demasiado.

Jam Media Mexican Football Archive
Photo by Francisco Estrada/Jam Media/Getty Images

Vicente Sánchez, ejemplo de profesionalismo

18 años después es fácil hacer leña del árbol caído y casi lincharlo por reconocer que no le rompió el alma su derrota ante el Guadalajara.

El uruguayo ni se equivocó en ese entonces por no sentir lo que no sintió, ni lo hace ahora por reconocerlo públicamente. No tiene mayor responsabilidad por ser una figura pública o algo similar. Por más que haya sido un gran futbolista, eso no le quita su condición humana ni de trabajador.

En todo caso habría cometido un grave error al mantenerse en el club, exigir más dinero para renovar su contrato -podía hacerlo por su condición de ídolo- y jugar aunque ya no se sintiera igual de motivado. Eso hoy sería señalado como conformismo y falta de profesionalismo. Vicente no falló, fue fiel a sí mismo y a su corazón.

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