El Tapatío es campeón de la Liga de Expansión MX y la pregunta es, ¿y de qué sirve? Sí, hay festejos en la institución y el dueño, Amaury Vergara, tiene un motivo para estar orgulloso, ¿y?
Los rojiblancos hicieron un gran torneo y lo coronaron después de imponerse 5-3 en el global al Celaya. Hay alegría en Verde Valle y mucha esperanza en que el proceso de los canteranos va bastante bien, pero es eso, esperanza.
La escuadra dirigida por José Meléndez tuvo que sobreponerse a la partida de su entrenador -Arturo Ortega- rumbo al primer equipo cuando Fernando Gago se fue a Boca Juniors. A pesar de eso no sólo mantuvo su buen paso, sino que fue el segundo mejor equipo de la competencia.
Apenas dos goles menos de diferencia con el Atlante impidieron que fuera el primer lugar de la clasificación. Al final eso importó poco porque ha ganado el título, aunque eso -valga la contradicción- no importe demasiado de cara al futuro.
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Sin ascenso ni promoción de los jugadores no sirve de nada el título
Que el Tapatío haya sido campeón de la Liga de Expansión no le ayuda demasiado a sus jugadores ni a Chivas. En el mejor de los casos los pone en una vitrina para que sean vistos por otros clubes de la misma categoría o de la Liga MX que pretendan reforzarse.
El Guadalajara lleva siete años y medio sin ser campeón, ¿está para jugársela con jóvenes -o no tan jóvenes- que vienen de ganar el título en una división inferior? Difícilmente. Y por la forma en la que Amaury Vergara ha trabajado, no parece que las cosas vayan a cambiar.
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Las declaraciones de Pepe Meléndez, entrenador del filial sobre Teun Wilke no dejan de ser eso, declaraciones. No hay un proyecto que obligue o incite siquiera al nuevo técnico del primer equipo a darle minutos a Teun o a cualquier otro futbolista. Es más, hoy en la escuadra rojiblanca no hay proyecto.

¿Realmente funciona de algo la Liga de Expansión MX?
Continuando con los dichos de Meléndez, cree que la formación de los futbolistas no está completa sin títulos. ¿Y de qué sirven los títulos en una Liga de Expansión que no da derecho a nada más que a cierta relevancia mediática durante sus finales?
La categoría -formativa en absoluto a partir de que se quitó el derecho al ascenso- no ayuda demasiado a los futbolistas. ¿Qué obtienen a cambio de trascender ahí mismo? Una pequeña vitrina para aspirar a ser fichados por algún club de la Liga MX.
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Los títulos ahí no dan para nada. No hay una selección -como sucedía en los noventas- o partidos de promoción para ascender. Tampoco es que se haya convertido en un semillero para las escuadras que compiten a un nivel -en teoría- superior.
Eso no es culpa ni de Tapatío, ni del Celaya ni de ningún equipo, sino de la propia Liga MX, que impide -por la razón que sea- que el “mérito” deportivo tenga recompensa cada año.
El Celaya, otra anécdota más
Hace 10 años el Celaya habría celebrado jugar una final del torneo de plata contra la filial de Chivas. Pasara lo que pasara casi tenía garantizado medio boleto para subir a Primera División, salvo que la franquicia rojiblanca fuera vendida si ganaba el título.
Ahora, la semana que recién terminó fue un poco más festiva que las anteriores en la ciudad guanajuatense. Tal vez algún futbolista fuese visto por alguna escuadra de la Liga MX y en unos días se hable de su fichaje.
¿Arraigo? ¿Admiración? ¿Idolatría? Eso tendrá que esperar. En el mejor de los casos la institución habrá sido un trampolín para su carrera. En el mejor de los casos.
