El 25 de agosto de 1996, el Estadio Jalisco fue testigo de uno de los capítulos históricos del Clásico Nacional entre Chivas de Guadalajara y América, donde hubo un solo equipo en el campo.
Era apenas la tercera jornada del Torneo Invierno 1996, el primero de los torneos cortos en el fútbol mexicano y tenía en mesa el clásico de México, un partido que terminaría derivando en la mayor goleada de Guadalajara sobre América en la era moderna y consecuencias significativas para ambos equipos.
Ese torneo representó un cambio en el fútbol mexicano que, tras décadas de torneos largos, dividió la temporada en dos campeonatos, buscando promover la competencia y aumentar la emoción en cada semestre con un nuevo campeón cada seis meses.
América, bajo la dirección de Ricardo La Volpe, aspiraba a consolidarse como un contendiente serio, con un imponente Luis García que llevaba cuatro goles en dos juegos. Chivas, dirigido por Ricardo “Tuca” Ferretti, llegaba con cuatro puntos tras dos jornadas
¿Cómo sucedió la humillante derrota del América en Guadalajara?
El partido se disputó a las 12:00 horas bajo el sol del mediodía en el Estadio Jalisco en Guadalajara bajo la pasión de miles de aficionados rojiblancos y la presencia de La Volpe en el banquillo americanista, conocido por su estilo arriesgado y fuerte personalidad, elevaba las expectativas del encuentro.
El dominio de Chivas se hizo evidente desde los primeros minutos, y el marcador se abrió rápidamente al minuto 4 gracias a Ramón Ramírez. En un pase de Paulo César “Tilón” Chávez a Sergio Pacheco, quien habilitó a al nayarita y con un zurdazo venció a Oswaldo Sánchez, desatando la euforia en las gradas.
Ese gol marcó el tono y puso en evidencia las carencias defensivas del América. Todo empeoró para las Águilas al minuto 14, cuando Luis García, su estrella y goleador, fue expulsado por una entrada temeraria sobre Joel “Tiburón” Sánchez.
La tarjeta roja dejó a América con diez hombres y desató el caos táctico, algo que Chivas aprovechó y al minuto 28 amplió la ventaja. El ‘Tilón’ robó un balón en la banda derecha y envió un centro al área, donde Pacheco se lanzó de cabeza para rematar y poner el 2-0.
El segundo tiempo fue un festival rojiblanco. Al minuto 54, Chávez puso el 3-0 con un disparo imposible para Oswaldo. Después, al minuto 67, Gabriel García se sumó a la goleada con el 4-0 tras un rebote en el área, definiendo al centro de la portería gracias a la fragilidad de la defensiva americanista.
Finalmente, al minuto 78, García cerró su cuenta personal y la del partido con el 5-0. Aprovechando otro rebote para sellar una actuación histórica. Más allá de los goles, el partido fue una exhibición de superioridad por parte de Chivas.
¿Cuáles fueron las claves y consecuencias de esta gran goleada para ambos equipos?
Para Chivas, el haber contado en ese partido con jugadores como Claudio Suárez y Alberto Coyote como pilares en la contención, mientras que la velocidad de Ramírez, Pacheco, Chávez y García destrozaron a la zaga americanista, le permitieron poder ser una fuerza incontestable para el rival.
El Estadio Jalisco, lleno hasta el tope, vivió una de sus tardes más gloriosas. Cada gol era celebrado con cánticos en las tribunas, para los chivahermanos ese 5-0 no solo fue una victoria, sino una afirmación de su superioridad en ese momento ante el acérrimo rival.
La goleada tuvo un impacto inmediato y duradero en ambos equipos. América mostró desconcierto y falta de ideas, con La Volpe incapaz de ajustar su estrategia, dejándolo en la cuerda floja tras la humillación y una semana después, la directiva americanista decidió despedirlo.

Para Chivas, el triunfo fue un impulso anímico y futbolístico. Aunque no ganaron el Invierno 1996, la goleada mostró el potencial del equipo y el torneo siguiente, el Verano 1997, conquistaron su décimo título de liga, al vencer a Toros Neza en la final.
