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Opinión

Batistuta y Crespo en 2002; El ejemplo que debe mirar la Selección Mexicana

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México se encuentra preparándose para el Mundial de 2026 que se disputará en su país, pero tiene un problema muy interesante, sus dos delanteros en gran momento, algo que Argentina ya vivió.

La Selección Mexicana se encuentra en un momento importante dentro del proceso de Javier Aguirre, ya que a menos de un año y medio para el Mundial, debe ir perfilando el grupo de jugadores y el estilo de juego con el que enfrentará el torneo más importante de su carrera.

Teniendo a delanteros como Raúl Jiménez y Santiago Giménez en gran momento de forma, la selección tricolor nunca los ha visto juntos en la cancha, y temen se pueda cometer el mismo error que cometió Argentina en el Mundial de Corea-Japón en 2002 con Gabriel Omar Batistuta y Hernán Crespo.

Con el historial de Javier Aguirre en sus dos mundiales previos con México, utilizando únicamente como delantero a Jared Borgetti en 2002, así como rotar a Guillermo Franco y Javier ‘Chicharito’ Hernández en 2010, las esperanzas de ver la dupla ‘Gimenez-Jiménez’ en 2026 comienza a preocupar.

¿Cómo fue el dilema de Batistuta y Crespo en 2002?

En el Mundial de Corea y Japón 2002, Argentina llegaba como el favorito gracias a una generación muy talentosa con figuras como Batistuta y Crespo en el pico de sus carreras y un estilo de juego definido con Marcelo Bielsa.

“Batigol”, era un goleador letal, con potencia y remate demoledor, ídolo en la selección. Crespo, por su parte, mostraba olfato goleador y una capacidad única para definir. Sin embargo, Bielsa sólo permitía a uno en la cancha, una decisión que marcó a Argentina y aún se recuerda como un error histórico.

El “Loco”, apodo por su obsesión táctica, priorizaba la presión, posesión y verticalidad. Dependía de un único delantero acompañado por extremos y un mediapunta creativo. Esto dejaba poco espacio para Batistuta y Crespo juntos, a pesar de que ambos serían titulares en cualquier equipo del mundo.

Bielsa puso Batistuta contra Nigeria y Inglaterra como titular y Crespo. de cambio. Buscando mantener la estructura, creó una desconexión en la ofensiva. El partido clave contra Suecia, donde Argentina necesitaba ganar para avanzar, optó por Gabriel como titular, dejando a Hernán en el banquillo de nuevo.

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Photo credit should read Odd Andersen/AFP via Getty Images

El equipo generó oportunidades, pero la falta de gol en el área fue evidente. Crespo ingresó en el segundo tiempo y marcó, pero ya era tarde. Argentina, eliminada en primera ronda, fracaso histórico y la decisión de no alinear a ambos delanteros juntos generó muchas críticas.

Muchos señalaron que otro esquema pudo haber permitido a Batistuta y Crespo complementarse, en el ataque, pero la terquedad táctica de Bielsa, aunque coherente con su filosofía, dejó a Argentina fuera y con un sabor amargo.

¿Cuál es la situación de México y qué pueden aprender del error argentino?

Este caso resuena hoy en México, donde la selección enfrenta un dilema similar con Raúl Jiménez y Santiago Giménez de cara al Mundial 2026. El “Lobo Mexicano”, referente del Tri durante años, sigue siendo un delantero completo, con experiencia en Premier League y capacidad para liderar el ataque.

Por otro lado, Santiago, figura en el Milan, se ha convertido en uno de los delanteros más prometedores de Europa. Sin embargo, con Javier Aguirre, parece que México repetirá el error argentino de 2002: priorizar un esquema en lugar de buscar la manera de hacer coexistir a sus dos mejores atacantes.

Aguirre, conocido por su pragmatismo y su gusto por un solo “9” definido, ha dado indicios de que elegirá entre Jiménez y Giménez en lugar de usarlos juntos. Esto podría deberse a su preferencia por un mediocampo poblado y una defensa sólida, algo que caracterizó sus otras etapas con el Tri.

Sin embargo, el ejemplo de Argentina en 2002 debería servir como advertencia. México no puede permitirse desaprovechar el talento de dos delanteros que, aunque tienen estilos distintos, podrían complementarse. Jiménez, con su capacidad para abrir espacios, sería el socio ideal para Giménez.

Un 4-4-2 o incluso un 4-3-1-2 con un mediapunta detrás de ellos podría maximizar su potencial.
La lección del fracaso argentino es clara: la rigidez táctica puede ser un lujo caro en un Mundial y México tiene tiempo para experimentar en la Nations League y los amistosos previos a 2026.

Aguirre debería explorar formaciones con ambos y no caer en la trampa de uno sobre el otro. La afición pide ver a los mejores en el campo. Bielsa pagó el precio, pero México aún puede evitar ese error y convertir el “dilema” en una fortaleza. El fútbol al final no es solo sistemas, también talento y resultados.