Recién anunció su retiro el ex jugador del Real Madrid y de Brasil Marcelo. Lateral izquierdo llamado a ser el sucesor de Roberto Carlos que lo ha superado al grado de convertir al ‘3’ en su antecesor.
Nunca tuvo su potencia en la pierna izquierda ni esos recorridos de coche de Fórmula 1 por la banda izquierda, pero sí algo que le faltó al eterno rapado: constancia y suerte para ganar títulos.
El 2 de octubre nunca será olvidado en México y tampoco en Brasil y mucho menos en el corazón del multicampeón Marcelo. A los 17 años se aprende mucho, especialmente de las derrotas en un Mundial y a los 24, un poco más de las que se dan en Juegos Olímpicos.
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Marcelo se curtió con las derrotas contra la Selección Mexicana
Volvamos a ese maravilloso domingo de otoño de 2005 por la noche. ¿Dónde estabas tú que lees esto?¿Siquiera habías nacido? Para un par de generaciones la transmisión del partido en el Estadio Olímpico de Lima significó mucho.
En Brasil, la amarga sensación de seguir sin consagrarse en Sudamérica. Nadie es profeta en su tierra. Para México, la esperanza de que algo podía cambiar en el ingrato futbol y en esa selección del jugamos como nunca y perdimos como siempre.
Marcelo era un jovencito de 17 años con el pelito corto. La mata que lo caracterizó gran parte de su carrera todavía no aparecía; la gloria, tampoco. Formó en una línea de cuatro defensas integrada por Leyreilton como lateral diestro y los centrales Bruno Simoes y Sidnei.
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Él ya era el siniestro más atrasado y le tocaba hacerse cargo de parar a Giovani dos Santos y a Omar Esparza, que buscarían lastimarlo.
Falló. Falló estrepitosamente. En el 1-0 no pudo evitar el centro de Giovani que acabó en el remate de Carlos Vela. En el 2-0 de Omar al minuto 33 él estaba lejos, muy lejos de la jugada.
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Para colmo se fue de la cancha antes de tiempo por roja directa en el minuto 90. El adolescente del Fluminense no sabía lo que le esperaba.
Firmó al año y 12 días con el Real Madrid. Empezaba a convertirse en un adulto. Pero para ser adulto de verdad hay una regla no escrita que habla de curtirse en el dolor.
Y el dolor reapareció el 11 de agosto de 2012. Otra vez México y otra vez una Final. Ahora eran los Juegos Olímpicos que nunca se le habían dado a Brasil. Eran en el mítico Wembley.
Otra vez cuatro defensas en el fondo. Por derecha, Rafael, por el centro Thiago Silva y Juan Jesús y por izquierda, Marcelo.
Esta vez no apareció en la foto de ninguno de los dos goles de Oribe Peralta, pero sí en la que lo acompañó junto al árbitro en una amonestación al 42′.
Pudo jugar a redimirse con una asistencia para que Hulk anotara el 2-1 en la compensación. Un tanto que sólo sirvió para el honor, pero no para evitar la amargura en el rostro al recibir la medalla de plata.
Las derrotas contra México, talismán para Marcelo
24 títulos ganó Marcelo después del segundo que perdió contra la Selección Mexicana. 24 incluyendo las cinco Champions League que posee.
En total fue Campeón en 30 ocasiones. De alguna manera podrá decir que las derrotas contra el Tricolor le sirvieron para algo.
Pudo desquitarse, aunque no de la misma forma. En la Copa Confederaciones 2013 participó en la victoria 2-0 en Fase de Grupos y en el Mundial de Rusia 2018 en el mismo resultado, pero en Octavos de Final.
También sonrió en el Mundial de Clubes 2015 (2-0 al América) y en el de 2014 (4-0 a Cruz Azul). El futbol siempre da revancha. Siempre.
