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Los datos que confirman que a Martín Anselmi y a Cruz Azul se les olvidó cómo se juega la Liguilla

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Cruz Azul y Martín Anselmi perdieron la brújula por completo en esta Liguilla del Apertura 2024 y se vieron como novatos en la segunda experiencia del entrenador argentino al frente del equipo cementero en una Fase Final. Si hay una palabra para definirlo es inestabilidad.

La Máquina está fuera de un Apertura 2024 que pintaba histórico. La fase regular fue impecable. Sólo una derrota y un récord histórico de puntos no sólo para la institución sino para el futbol mexicano. Los refuerzos se notaron y la reaparición de Guillermo Toro Fernández tras su lesión, todavía más.

Pero en la Fiesta Grande el equipo se entristeció y mostró una versión que bajo el mando de Martín parecía totalmente olvidada. Los problemas en momentos decisivos ya eran sólo parte del pasado, hasta que arrancó la etapa que define al campeón del futbol mexicano. Ahí todo volvió a ser como siempre y hay un par de datos que lo confirman.

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La defensa de Cruz Azul se derrumbó por completo

La mejor defensa del Apertura 2024 se derrumbó por completo en la Liguilla. Dos entrenadores estudiosos y con lecciones aprendidas del torneo regular acabaron con el Cruz Azul en muy poco tiempo.

Primero fue Juan Carlos Osorio. Encontró las espaldas de Jorge Sánchez, Rodolfo Rotondi, Willer Ditta, Erik Lira y Gonzalo Piovi los espacios entre Sánchez-Ditta y Rotondi-Piovi y se dio gusto. El 3-0 en Tijuana le salió baratísimo a los cementeros.

En la Vuelta contra el América, André Jardine decidió que era buena idea esperar en bloque medio y aprovechar cuanta pérdida en mitad de campo pudiera. Es cierto que hubo errores en los pases para el 0-1 y el 0-2, pero fueron provocados por la buena ubicación de los americanistas.

Martín Anselmi no se lo esperaba no supo cómo reaccionar para que eso dejara de pasar. Si al inicio del Clausura 2024 sus planes B, C y D lucieron, ahora parece que se le olvidaron por completo o se convenció de que sólo había una idea posible.

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El dato es frío: 12 goles recibió Cruz Azul en 17 jornadas del Apertura 2024. En la Liguilla le cayeron siete en sólo cuatro partidos. Lo que era una fortaleza a partir de un planteamiento defensivo bien pensado se acabó a partir de la estrategia de rivales que se dieron cuenta cuáles eran los puntos débiles y cómo había que explotarlos.

Es cierto que Ditta y Piovi mostraron una carencia importante, no saben fildear -o no lo hicieron ahora- balones filtrados, pero eso no se había visto en el torneo regular.

Cruz Azul v America - Playoffs Torneo Apertura 2024 Liga MX
Photo by Hector Vivas/Getty Images

Martín Anselmi y Cruz Azul se vieron como novatos a nivel emocional en esta Liguilla

Datos duros para arrancar con este punto. En el Clausura 2024 era esperable que Martín Anselmi y Cruz Azul exhibieran falta de experiencia y temple a la hora de jugar la Liguilla: era la primera del entrenador con el equipo. No fue así.

Pumas tardó 34 minutos en hacer los dos goles del 2-2 del juego de Vuelta de los Cuartos de Final y la clasificación cementera a Semifinales jamás estuvo en riesgo.

Monterrey se demoró un poco menos entre ambas anotaciones del 1-2 de la Vuelta de la Semifinal: seis minutos. No obstante, Anselmi supo enfriar el encuentro y sellar el pase azul a la Final.

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Todo cambió en el Apertura 2024. Tijuana se tardó 9′ entre el 1 y el 2-0 de la Ida. Después de la expulsión de Jorge Sánchez pasaron 8′ para el 3-0. Los celestes estaban hechos un absoluto desastre y se derrumban con cada vuelta que daba el reloj.

Con el América ocurrió algo parecido. Del 1-2 de Ignacio Rivero al 1-3 de Ramón Juárez transcurrieron cuatro vueltas al minutero. Del 3-3 de Amaury Morales al cobro del penalti de Rodrigo Aguirre, sólo 8′, y no estamos contando el tiempo entre el saque inicial y la marcación de la pena máxima.

La inestabilidad emocional de un equipo reforzado con jugadores acostumbrados a estas instancias como Luis Romo desapareció por completo. Hay mérito en el trabajo del entrenador rival, pero también mucho que trabajar en algo que parecía superado.