Efraín Juárez ha traído consigo nuevos bríos a Pumas, pero acaba de cometer el primer gran error de su gestión al no valorar igual a uno de sus pupilos que a uno de sus rivales en el aspecto profesional.
Juárez sufrió su primera derrota como entrenador de Pumas ante Rayados de Monterrey el pasado domingo, pero dentro de todo, ese era un resultado normal. Lo que no es normal y no debe de serlo nunca, es la postura tomada por Efraín al terminar el partido.
Molesto con el resultado y de cierta forma también con el arbitraje del partido, Efraín optó por descargar su furia equivocadamente en Sergio Ramos, defensa central de Rayados, con unas declaraciones muy desafortunadas para un entrenador de primera división.
¿Qué fue o que dijo Efraín Juárez sobre el partido?
En conferencia de prensa posterior al partido, Juárez habló sobre una jugada en particular en donde Ramos conectó un golpe en la cara de Pablo Bennevendo, pero al ‘defenderlo’, terminó dehando a su jugador bastante exhibido.
“Hay que respetar y cuidar nuestro futbol, pero hay cosas que no van. Le metió un codazo a un niño Bennevendo, que un día antes dijo que era su ídolo. Esas cosas no van conmigo, no las puedo permitir porque yo sí quiero a mi país y defiendo mi futbol”, señaló.
Además, cuestionó al arbitraje sobre la capacidad de medir de manera distinta a los jugadores nacionales respecto a los del extranjero, aludiendo a las acciones en la cancha de Sergio Ramos, que estuvo golpeando todo el tiempo en el partido.
“A un extranjero se le exige ser un ejemplo, ser un tipo de bien. Me parece que el central tiene que estar afuera desde el minuto 20, más allá de que se llame como se llame, tiene que venir a ser ejemplo”, señaló.
“Si lo hubiera hecho uno de nuestro país seguramente hubiera sido expulsado desde el minuto 20, no al 90 y eso es lo que me molesta, porque cuando eres extranjero te miden con otra vara y aquí me parece que no fue así”, finalizó.
En una gestión que inició con una promesa de no criticar al arbitraje, el error de Efraín de calificar de ‘niño’ a su. jugador de 25 años y de hablar de rivales como ‘ídolos’, es posiblemente uno de los peores errores que se pueden tener como entrenador.
