Doloroso y cruel. No hay otra forma para poder describir lo que se vivió en la eliminación de Pumas en el Estadio Olímpico Universitario en el partido ante Vancouver Whitecaps.
Pumas dejó ir la oportunidad de cumplir con estar en la antesala de la final por el título de Concacaf y enfrentar en las semifinales a Lionel Messi, pero después de haber hecho lo más complicado, que fuer que Efraín Juárez recuperara al equipo.
Desafortunadamente, este resultado impedirá que LigaMx siga con la posibilidad de tener una final totalmente mexicana, mientras tanto, Efraín Juárez se queda con el amargo sentimiento de no haber podido entregar una alegría a la gente de CU.
¿Cómo se dio el partido de Pumas ante Vancouver?
El partido comenzó con un Vancouver que se lanzó a buscar el gol que equilibrara el tema del gol de visitante, mientras los Pumas de Efraín Juárez se mantenían calmados ante la tormenta canadiense, pero eso no evitó ver su marco caído.
En el minuto 32 de partido, Sebastian Berhalter puso la ventaja para los canadienses gracias a un excelente remate para así poder vencer a Alex Padilla, que no pudo hacer nada ante el colocado remate del estadounidense.
Afortunadamente para los felinos, pudieron recuperar terreno rápidamente gracias a un rebote que se encontró Guillermo ‘Memote’ Martínez al minuto 37 después de un disparo de Adalberto Carrasquilla para nivelas de nuevo el marcador.
En la segunda mitad, el partido se tornó sumamente trabado, pero Martínez aún así tuvo sus oportunidades en remates de cabeza que atinadamente pudo atajar el portero de Vancouver para mantener el empate.
Tuvo que ser hasta el final del partido, a dos minutos del final cuando el equipo de Pumas demostró fuel a su esencia de nunca rendirse con Efraín Juárez, que Ignacio Pussetto puso el gol que daba la clasificación, pero en el tiempo de compensación sucedió la tragedia.
Un balón mal defendido por la zaga universitaria dejó rematar solo a Tristan Blackmon para fulminar la portería de Alex Padilla y dejar fuera de las semifinales al equipo dirigido por Efraín Juárez ante la incredulidad de toda la afición en el estadio.
