Ya hemos dicho que Cruz Azul tiene un ojo especial para los jugadores extranjeros y un romance que parece no tener fin con los argentinos. Su camiseta ’10’ puede contar historias desde 1996 a la fecha.
Esa camiseta no es para cualquiera. Parece lugar común, y aunque -salvo contadas excepciones- los jugadores no lo vean porque está en su espalda, a veces motiva y otras presiona.
Desde que comenzaron los torneos cortos ocho futbolistas nacidos en aquel país sudamericano la han vestido, con resultados muy contrastantes. A continuación hacemos un recuento.
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De Sergio Verdirame a Pol Fernández, los ’10’ argentinos de Cruz Azul en torneos cortos
La relación de la camiseta número ’10’ de Cruz Azul con los jugadores argentinos no siempre ha sido la mejor, pero sí ha tenido páginas de gloria y momentos mágicos.
El primer albiceleste que -valga la redundancia- se puso la mágica celeste desde el verano de 1996 (paradójicamente llamado “Invierno”) fue Sergio Verdirame. Le duró poco el gusto, apenas un torneo.
Desde Santos arribó Héctor Adomaitis, quien de inmediato repitió la mágica sociedad que tenía con Benjamín Galindo -precisamente en la Laguna- en el entonces llamado Distrito Federal.
Juntos guiaron a los cementeros al título de Liga del Invierno ’97 y se convirtieron en consentidos de la afición.
El Ruso se fue en 1999 para permitir que Ángel Alejandro Morales Santos (Matute, para los amigos) usara su dorsal y formara parte de una media cancha espectacular junto a Mauro Camoranessi, Carlos Barra, Joaquín Moreno y Julio César Pinheiro.
Se juntaron los argentinos para el Invierno 2000 y fueron fundamentales para que La Máquina fuera líder de la competencia mexicana y llegara a la Final de la Copa Libertadores 2001, aunque ninguno jugó el partido de Vuelta contra Boca Juniors.
Adomaitis se fue tras ese encuentro y Matute, que le había devuelto la ’10’ para tomar la ’28’, la recuperó, pero un ciclo 2001-02 lleno de lesiones y bajas de juego provocó su salida del club.
El encargado de heredar su dorsal fue Mariano Messera. Mucha clase, pero poca constancia. Apenas un semestre duró como cementero, yéndose antes del arranque del Clausura 2003.
Dos años después, otro albiceleste la tomó: Gabriel Pereyra. El ex River Plate lució durante dos años, pero no pudo ayudar a que Cruz Azul rompiera una racha de una década sin títulos de Liga y se fue en 2007.
Hasta el 2010 otro nacido en Argentina tomó la camiseta y se hizo ídolo. Su nombre: Christian Chaco Giménez.
Su Bicentenario 2010 no fue tan bueno -ni del equipo, que no clasificó a la Liguilla- pero a partir del Apertura 2010 se ganó a la afición especialmente por el gol contra el América que terminó con siete años sin ganarle.
Nacido en Argentina, pero nacionalizado mexicano, fue figura en el equipo que llegó y perdió la Final contra las Águilas en el Clausura 2013.
El papá de Santiago Giménez se mantuvo en La Máquina hasta el invierno de 2017, cuando Pedro Caixinha apareció para decirle que no contaba más con él y que se buscara club (lo encontró en Pachuca).
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Él y su ’10’ fueron relevados por otro argentino: Walter Montoya, a quien el portugués decidió usar como enganche. En un año no le fue bien al grado de que acabó peleado con el DT.
Año y medio después regresó y con la ‘9’ en la espalda y una nueva posición (volante por derecha) demostró que Caixinha había cometido un gran error, coronándose ante Santos.
Guillermo Pol Fernández tomó su sitio y su playera, pero tampoco lució. De nuevo, usado en posiciones más adelantadas por Pedro, acabó por dejar al equipo y regresar para jugar de contención en un Guard1anes 2021 donde fue una de las figuras de la oncena de Juan Reynoso.
Pol fue el último ’10’ argentino en La Máquina, aunque el título lo levantó con la ’28’ en la espalda. Para el pueblo (celeste), lo mejor.
