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Así fue la última vez que el Cruz Azul eliminó al América en una Liguilla

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Han pasado casi 25 años desde ese glorioso día para Cruz Azul y el principio del final del dolor del América. 12 de diciembre no se olvida -para mal- en Coapa y para bien en La Noria. Esa fue la última vez que los cementeros eliminaron a las Águilas en una Liguilla.

Ahora volverán a verse las caras en la antesala de la Final. Desde ese día del Invierno de 1999 los celestes han sufrido en todas las fases -menos repechaje- y de todas las formas posibles contra los azulcremas. Cuartos de Final, Semifinales -sí, también- y tres finales contra su gran rival.

Qué dolor para los seguidores de La Máquina y qué placer para los americanistas. Haciendo historia y aplastando con ganas y gusto los primeros aspiran a terminar con esa mala racha el jueves y el domingo. A continuación recordamos esa última vez en que dejaron fuera a su némesis por excelencia.

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La última vez que el Cruz Azul eliminó al América en una Liguilla

Cruz Azul llegaba como sexto lugar de la tabla general. No había tenido problemas para clasificar porque además había sido el mejor del Grupo 2. Sumó 27 puntos, por 22 del Morelia que tuvo que jugar el Repechaje.

El América terminó cuarto de la tabla general y segundo del Grupo 3. Hizo 28 unidades, por 38 del Atlas que de hecho fue el mejor equipo de todo el torneo.

En la fase regular los cementeros ganaron 1-3. Francisco Palencia, Mauro Camoranesi y Diego Latorre pusieron el 0-3 en el primer tiempo y Cuauhtémoc Blanco descontó al minuto 89.

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Había ganas de revancha de los azulcremas, pero nada les salió. En el partido de Ida en el entonces llamado Estadio Azul acabaron 0-0. Luis Fernando Tena, técnico de los celestes, no movió nada para la Vuelta. Alfredo Tena, su hermano y rival, sacó a Isaac Terrazas e hizo jugar en su lugar a Raúl Potro Gutiérrez, en ese entonces apodado Pegaso por Enrique Perro Bermúdez porque dejó al Atlante y le salieron alas al llegar al América.

Los locales iniciaron con Adolfo Ríos en la portería, el citado Gutiérrez, Duilio Davino, Joel Tiburón Sánchez y Marco Antonio Sánchez Yacuta en la defensa; en mitad de campo aparecieron Pavel Pardo, Raúl Rodrigo Lara, Braulio Luna, Fabián Estay y Edson de Faria; en la delantera todo era para Cuauhtémoc Blanco.

Los visitantes salieron con Óscar Conejo Pérez en el arco; Omar Rodríguez, Juan Reynoso, Luis Francisco García, Francisco Gabriel de Anda y José Guadalupe Castañeda en la zaga; la cintura fue para Joaquín Moreno, Ángel Morales y Julio César Pinheiro; adelante los responsables de los goles eran Mauro Camoranesi y Juan Francisco Palencia.

No funcionó demasiado bien para Alfredo. La Máquina se metió en problemas al minuto 23 por la expulsión de Camoranesi, pero 13 después Palencia transformó en gol un penalti. Lo retó Adolfo Ríos a tirárselo a su derecha, él se aventó a la izquierda y Juan Francisco disparó a donde Adolfo “quería”. Las Águilas sólo necesitaban un gol para jugar la Final contra el Pachuca.

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Lo lograron vía Braulio Luna al 43′. Una falta desde el sector izquierdo bien cobrada por Pavel provocó que el balón fuera a dar al área grande cementera. Conejo salió mal y Luna sólo necesitó desviar el esférico para mandarlo a guardar. El objetivo parecía cumplido.

Sin embargo Luis Fernando reaccionó. Los suyos necesitaban un gol a como diera lugar para ser finalistas. Al 58′ decidió arriesgar sacando a Lupillo Castañeda para meter a Diego Latorre.

Y Diego se transformó en San Diego. Al 69′ Palencia se dio la media vuelta en los linderos del área y se sacó a Sánchez Yacuta de encima. Rodríguez venía como locomotora y sin marca por la derecha y le cedió la redonda en cuanto vio el espacio. Omar centró como venía y entonces sucedió.

“En la torre”, habrán pensado Pardo y Davino cuando descubrieron a Diego completamente solo. 1.70 metros mide el argentino. Ni siquiera necesitó saltar para rematar de cabeza. Sólo giró el cuello y dejó sin oportunidad a Ríos. No se animó a tirarse ni para adornar la foto del gol. El que “platicamos todos”, cantaba Bermúdez en esa transmisión.

Un minuto antes había salido Potro para que entrara Terrazas. Un cambio quemado para Capitán Furia al que los ingresos de Damián Álvarez (el mexicano, no el argentino apodado Chilindrina y Enano) y Sergio Berti no le sirvieron para nada.

Así terminó el encuentro, 1-2 con el Estadio Azteca enloquecido al grito de “¡Azul, Azul!”. Sí, en la casa del América el hervidero era color celeste.

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¿Cómo le fue a Cruz Azul después de ganarle al América?

Tristemente para la afición cementera no terminó bien la historia en ese Torneo Invierno ’99. Tras dejar atrás al América se enfrentó al Pachuca, el caballo negro que venía avanzando desde el Repechaje.

No acabó del todo mal la Ida. 2-2 con un par de goles de Pedro Reséndiz para su causa y otro par de Alejandro Glaría para los locales. En el Estadio Azul todo estaba pintado para que La Novena llegara el domingo 19 de diciembre.

Y no, no pasó así. El encuentro acabó 0-0 tras 90 minutos. La prórroga se jugaba con un formato sumamente emocionante, de esos que las personas con problemas del corazón nunca debieron ver: el gol de oro. Como en el barrio, el que la meta, gana.

La esperanza cementera murió desde que se cansó de fallar goles cantados. Juan Reynoso y Conejo han recordado varias veces que pecaron de soberbios. Creyeron que los de Javier Aguirre eran presa fácil y que en cualquier momento ganaban, pero no fue así.

En el tiempo extra el símbolo tuzo Alberto Rodríguez sacó -sin marca- un centro por derecha. Glaría se adelantó a la marca de Rodríguez y simplemente tocó el balón con la ingle para darle su primer título a los de la Bella Airosa.